Luz
Una luz queda flotando en el oscuro
me ha sumergido en ti cuando marchaba,
blando sigilo el pie de tu presencia
cuando yo ni siquiera la pensaba.
Me das el pan que mueve mi existencia,
y luego el corazón me arrancas y devoras,
me brindas en tu copa inextricable
el jugo de tu luz y de tus sombras.
Eres el dios birrostro de mi aliento,
mueves en mí los mundos que fusionas,
te veo al cabo del miedo y la paloma,
todo sucede en ti por mi persona.
Eres Yahvé, Vishnú y Virgen María,
eres Alá, Cristo en el mar y el cántico de Krishna,
Brahma, Dios Padre, Eloheynu y la Luz en las Alturas,
en el nirvana llenas la nada de los Budas,
el Zeus renovado con Cronos que le empuja,
Espíritu del Santo y el Verbo que se anuncia.
Estás ahí porque yo mismo estoy entre tus nieblas,
nada podrías ver si mi ojo no te viera,
tus juegos inmortales de cuerpos resurrectos
no acaban mientras bogues por mis venas.
Quiero acercarme a ti y me apartas al instante,
cuando ves que me alejo te vuelves y me esperas,
te escondes en el juego del vuelo de mis ascuas
mientras tu arpón del tiempo el cuerpo me traspasa.
Te entiendo y no te entiendo, qué más da,
infinitud de nombres de acompañan,
la vida de un humano diciéndolos no alcanza,
prefiero verte en la flor con su fragancia,
el corazón sincero, la mano que se ofrece,
el rumbo en las estrellas, el hijo que me abraza.